¿Es imprescindible reetiquetar la Coca-Cola procedente de otros países en nuestro idioma?

 
 

Desde nuestra experiencia acumulada desde el año 92 te asesoramos para que tú mismo contestes esa pregunta:

Coca-Cola es Coca-Cola. Llevamos toda la vida tomándola sin importarnos demasiado de qué está hecha, sin embargo, tenemos derecho a leer su composición cuando queramos. Lo mismo con cualquier otra de las marcas que comercializamos, todas ellas archiconocidas.

Es por eso que existe una regulación al respecto que obliga a los fabricantes a indicar en cada uno de los envases que se ponen a la venta dichos ingredientes. Además, hoy en día ha tomado importancia el aporte calórico y por ese motivo también ha pasado a ser obligatorio indicar dicho aporte, tanto por 100ml de producto como el total calórico contenido en el envase. Lo mismo sucede con las sustancias que pueden afectar a las personas con alergias, como el gluten, las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas…

Todo ello debe estar indicado en la etiqueta de cada envase, pero ¿qué pasa si el producto viene de otro país y toda esa información viene escrita en otro idioma? Pues la respuesta es obvia, hay que reetiquetar cada envase, para que cuando llegue al consumidor final pueda leer toda esa información en el idioma local.

En este sentido existe una normativa común para todo el Espacio Económico Europeo, el REGLAMENTO (UE) No 1169/2011. Si quieres puedes leerlo, pero si no te apetece puedes confiar en que nosotros ya lo hemos hecho, y no sólo eso, nos hemos aplicado a fondo, hemos hablado con los responsables sanitarios de varias comunidades autónomas, para finalmente crear una etiqueta legalmente perfecta para cada uno de los productos que traemos de otros países. Esa etiqueta es la que adherimos a cada uno de los envases que vendemos a los clientes que así lo solicitan, y que por cierto, cada vez son más.

Y ahora te preguntarás:

¿qué coste puede tener aplicar esa etiqueta a cada uno de los envases?

Pues la respuesta es muy sencilla: poco en comparación al problema que puedes tener si te cae una inspección y te pillan con productos de importación no etiquetados en castellano. A parte de la multa y de la obligación de reetiquetar el producto, afrontarás un montón de tiempo perdido, el dolor de cabeza producido por la desagradable situación, el posible descrédito de tu empresa si sale publicado en prensa (como ha pasado en multitud de casos). Por si fuera poco, además tus clientes también pueden tener problemas en caso de inspección, y eso no va a ser bueno para tu relación con ellos.

A modo de ejemplo, el etiquetado de una caja de latas de refrescos puede variar entre 30 y 37 céntimos por caja de 24 unidades según el formato y packaging que traiga de origen, es decir entre 1 y 1,5 céntimos por lata.

Con todo esto espero haberte ayudado al menos a tener más información para que, si es de tu interés, tomes la decisión más adecuada:

 

¿Con o sin etiqueta?

TU DECIDES