
Soluciones para el aumento de costes del combustible
Son las seis de la mañana. Tu repartidor arranca el vehículo y lo primero que hace es mirar el indicador del depósito. Ayer lo llenó a 1,90 €/l (Fuente: Precios Medios Carburantes, abril 2026). Ese gesto, que antes era pura rutina, hoy es el inicio de una cuenta atrás: cada kilómetro que ese vehículo recorra por el centro de la ciudad cuesta un 20,4% más que hace apenas un año (Fuente: Índice de Variación de Costes del MITMA).
El problema es que, mientras los costes suben por el ascensor, la rentabilidad de la distribución Horeca parece haberse quedado atrapada en el sótano. Si no quieres que el depósito de tu flota se trague el beneficio de todo el año, estas son las cartas que tienes sobre la mesa:
1. Salir del laberinto de las ineficiencias urbanas
El reparto urbano siempre ha sido complejo, pero las nuevas restricciones y las Zonas de Bajas Emisiones han cambiado las reglas. Tus vehículos ya no pueden entrar con facilidad en ciertas calles, tienen que dar rodeos y pierden una media de 20 minutos buscando una zona de carga y descarga que casi nunca está libre.
Según el estudio DUM-H 2025 de Fedis Horeca, la velocidad comercial en los núcleos urbanos ha caído un 15%. Esto significa que tu repartidor hace menos paradas por hora, pero tu motor consume mucho más combustible al estar atrapado en el tráfico o al ralentí. La primera opción es clara: renegociar rutas no por proximidad, sino por ventanas de eficiencia energética.
2. El «tabú» de la Ley 15/2009: Tu escudo legal
Muchos distribuidores temen que aplicar subidas ahuyente al hostelero, pero la ley es tu mejor aliada. El Artículo 38 de la Ley 15/2009 obliga a revisar el precio del transporte cuando el gasóleo sube más de un 5%. No es una sugerencia, es un derecho legal.
Los distribuidores que van a llegar vivos a 2027 son los que han dejado de tener miedo y han empezado a desglosar el recargo energético en cada albarán de forma transparente. Han entendido que el transporte ya no puede ser un «regalo» incluido en el precio de la caja.
3. El JBP: Sentar al fabricante en la mesa
Si tienes un contrato de colaboración con una gran marca, tienes un JBP (Joint Business Plan). Básicamente, es el Plan de Negocio Conjunto donde acordáis cómo crecer juntos. Tradicionalmente, este acuerdo servía para fijar cuántas cajas ibas a vender, pero en 2026 el JBP tiene que ser un pacto de supervivencia logística.
No puedes seguir asumiendo el mismo nivel de servicio si el fabricante no se hace corresponsable. Las opciones reales aquí son:
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Exigir pedidos mínimos: Si la entrega no es rentable por el coste de combustible, el pedido no debe salir del almacén.
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Compensación por capilaridad: El fabricante debe apoyar económicamente el reparto en zonas críticas o aceptar que se reduzcan los días de visita para agrupar mercancía.
¿Qué está haciendo el sector realmente?
El mercado ya se ha dividido en tres grupos muy definidos (Fuente: Barómetro de Distribución Horeca Q1-2026):
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Los «Resistentes» (60%): Están encajando el golpe a base de recortar ofertas comerciales. Han dejado de hacer promociones agresivas para intentar que ese margen extra cubra el agujero del gasóleo. Es una medida temporal que no soluciona el problema de fondo.
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Los «Estratégicos» (25%): Han implementado tarifas de servicio por zona. Si el cliente está en un casco histórico o zona de alta restricción, paga un plus por la dificultad logística de la entrega.
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Los «Eficientes» (15%): Han conectado su ERP a sistemas de rutas inteligentes, reduciendo un 12% los kilómetros recorridos. Saben exactamente cuánto les cuesta cada parada y, si un cliente da pérdidas por su ubicación, renegocian las condiciones de inmediato.
Conclusión
El diésel a 1,90 €/l ha venido para recordarnos que el modelo de «reparto de cortesía» ha muerto. La supervivencia no depende de vender más cajas, sino de entregar cada una de ellas de forma inteligente.