El secreto de los distribuidores HORECA que más venden es la comunicación interna

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El secreto de los distribuidores HORECA que más venden: ¿Qué opinan tus bares y restaurantes de ti?

En el sector HORECA, el ritmo es frenético. El día a día de una distribuidora de alimentación, bebidas o suministros se basa en la velocidad y la repetición: visitas de preventa, llamadas de teléfono para cerrar el pedido recurrente antes de que salgan las rutas, albaranes, camiones y cajas que entran y salen del almacén.

Con esta velocidad, es alarmantemente fácil caer en la rutina del «¿Qué te pongo esta semana?». Tomamos nota, servimos, cobramos y pasamos al siguiente cliente. Casi nadie se detiene a recopilar información y preguntar: ¿cómo lo estamos haciendo realmente?

Aprovechar la inercia diaria para recoger información fresca es una ventaja competitiva brutal. En un mercado donde los márgenes están ajustados al céntimo y la competencia acecha en cada esquina, quien mejor escucha al hostelero, se queda con la cuenta.

El peligro del «silencio» en la hostelería

En restauración hay una máxima que todo gerente de distribuidora debería tatuarse: el cliente insatisfecho rara vez protesta, simplemente cambia de proveedor. Si un bar tiene un problema con una rotura de stock recurrente, si el repartidor llegó tarde tres veces seguidas en hora punta, o si el producto no vino con la calidad de siempre, el hostelero (que va desbordado gestionando la cocina, el personal y las mesas) muchas veces no llamará a la oficina para poner una queja oficial. Simplemente, la próxima semana le pedirá ese producto al distribuidor de la competencia que pase por su puerta con una sonrisa.

Recoger la opinión de tus clientes de forma constante es tu escudo protector. Te permite detectar el fuego antes de que queme la relación comercial por completo.

La cruda realidad de la calle: El «Efecto WhatsApp» y la pérdida de información

Cuando hablamos de recoger información, muchos piensan en grandes sistemas o en enviar encuestas digitales por correo. Seamos realistas: eso en HORECA no funciona. Un hostelero no va a abrir un email para rellenar un test de satisfacción.

La información valiosa ocurre en el cuerpo a cuerpo. Y aquí es donde entra el eslabón más cercano al cliente: el repartidor.

El repartidor entra hasta la cocina, se mete en el almacén y tiene la máxima confianza con el cliente. Escucha de primera mano frases como: «Oye, la semana pasada este formato de queso no me vino bien» o «Dile a tu comercial que me urge que me traiga muestras de la nueva cerveza».

Como el repartidor va con el camión mal aparcado, prisas y cajas a cuestas, hace lo mejor que puede hacer: saca el móvil, graba un audio de WhatsApp de 15 segundos y se lo manda al comercial preventista de la zona.

Cumple con su parte. Pero aquí empieza el gran agujero negro de las distribuidoras:

El preventista recibe el audio mientras conduce hacia otro cliente o en mitad de una visita. Lo escucha, piensa «luego lo apunto»… y ese mensaje queda sepultado por otros 40 chats que le entran a lo largo del día. Pero la realidad, es que cuanto antes lo anote mejor para todos porque no sabemos si entremedio habrá una llamada del cliente a la oficina.

El WhatsApp es un canal interno rápido, pero si la información no se registra en un sistema centralizado, se la lleva el viento. Y el cliente se queda esperando una respuesta o una solución que nunca llega.

Los guardianes de la información: Preventa y Televenta

Para que el flujo funcione, hay que entender que el repartidor solo es el «receptor» de la alerta en la calle. Quienes tienen la obligación de meter esa información en el bucle de control de la empresa son el preventista y el equipo de televenta.

  • El preventista como filtro: Al acabar su jornada de visitas, una de las tareas del comercial debe ser revisar esos WhatsApps de los repartidores de su zona y pasarlos «en limpio» a la ficha del cliente (ya sea en el CRM o en el ERP de la empresa) antes de que se borren de su memoria. Un sistema de semáforos podrá ser de gran ayuda para que el jefe de ventas pueda detectar qué cosas importantes han sucedido y ver si se les ha dado solución. Por este motivo el registro de esas anotaciones es fundamental para la excelencia en el servicio al cliente. Así cualquiera que abra su ficha podrá ver qué ha sido lo último con el cliente para actuar en consecuencia.

  • La televenta como remate: Cuando el equipo de secretaría telefónica llame para reclamar el pedido recurrente, tendrá la pantalla delante con la anotación del comercial. Es ahí donde ocurre la magia y se blinda al cliente: «Hola Manuel, me comentó el repartidor que tuviste un problema con el formato del queso el martes. Ya lo tengo aquí anotado y lo hemos corregido para el pedido que te llega mañana».

El hostelero sentirá que trabaja con una empresa seria que se coordina y se preocupa por él, no con departamentos sueltos que no se hablan entre sí.

El rol del Jefe de Ventas: Dejar de liderar desde el despacho

Nada de lo anterior sucederá si la dirección comercial no toma las riendas. El jefe de ventas no puede limitarse a mirar los gráficos de facturación a final de mes; tiene que ser el puente humano entre el almacén y la calle.

Si la información se pierde, muchas veces es porque desde arriba no se ha creado el hábito ni se ha motivado al personal. El Jefe de Ventas debe liderar este cambio en dos direcciones:

  1. Mentalizar y valorar al repartidor: Hay que bajar al muelle de carga y hablar con el equipo de reparto. Explicarles por qué su papel es tan importante: «Muchachos, vuestros ojos en el bar nos salvan las cuentas. Si veis que un cliente está molesto o que la competencia está metiendo producto nuevo, avisad al preventista. Vuestro WhatsApp es vital». Cuando el repartidor ve que su aviso sirve para algo y se le tiene en cuenta, su implicación se multiplica.

  2. Auditar y exigir al preventista: El jefe de ventas debe desterrar el «es que se me olvidó lo que me dijo el repartidor». Su labor es auditar que los comerciales procesen esa información de la calle y la dejen registrada para que el resto de la empresa pueda actuar.

Conclusión: El distribuidor que se coordina, tiene menos competencia.

En el sector HORECA, el precio de catálogo importa, por supuesto. Pero el servicio, la fiabilidad y la empatía importan mucho más. Cuando dejas de ser un simple «tomador de pedidos» y logras que tu repartidor, tu preventista y tu televenta hablen el mismo idioma y compartan la información de lo que pasa en los locales, dejas de competir por céntimos. Te conviertes en el socio de confianza del hostelero. Y a un socio de confianza que te soluciona la vida, nunca se le cambia por otro.